Crónica de una manifestación
El 1 de
diciembre del 2012, me encontraba camino hacia un edificio en Avenida Reforma, ya que tenía una pequeña
reunión la cual duraría dos días. Llegue a las 10 am al lugar. Deje mis maletas
en el 5to piso del edificio y baje a comprar algo de desayunar. Camine una
cuadra y encontré un Oxxo. Me sorprendió que el establecimiento estaba cerrado
y para entrar nos preguntaron que si íbamos a comprar. La respuesta fue
afirmativa y nos dejaron pasar. Después de comprar las provisiones para el día.
Regrese al edificio y comenzó el curso con la advertencia de que no saliéramos
a la calle, porque es posible que haya manifestaciones.
Escuchamos las
indicaciones de seguridad y proseguimos con las pláticas. Aproximadamente a las
12 pm se escuchó un ruido como de cuete, pero fue muy raro puesto que no había
ninguna festividad. En seguida escuchamos muchos gritos; yo estaba al lado de
la ventana y vi como un encapuchado rompía vidrios, lanzaba petardos y corría
huyendo de la policía. Confieso que esos ruidos nunca los habían escuchado y
tenía miedo de que se metieran al inmueble. Después vi como los policías correteaban a unos chavos
que estaban tomando fotos. Ellos corrieron pero los policías eran tantos que
los atraparon. Les quitaron la cámara y comenzaron a golpearlos con macanas.
Se los llevaron
y muy pronto reforma estuvo en calma, pero esas imágenes se quedaron en mi
mente. A las 6 pm bajamos a comprar comida al Oxxo, pero no pudimos comprar
nada porque estaban rotas sus ventanas y haciendo un inventario de sus
productos. Nos regresamos al edificio y reanudamos los temas. Dormimos ahí y al
otro día continuamos con el programa.
A las 13 pm del
domingo salimos de edificio. Yo tenía que caminar hasta el metro Bellas artes,
así que decidí transitar por la avenida Juárez. Me dirigí hacia Bellas artes,
pero me di cuenta que todos los comercios de esa avenida estaban completamente
destruido, vidrios rotos, paredes grafiteadas, el mobiliario regado por las
calles. Me dio mucha tristeza cuando pase por la Alameda y darme cuenta de que
después de tardarse como un año en restaurarla, en un solo día las plantas
estaban regadas, y las bancas mutiladas. Llegue al metro y me fui a mi casa. Al
otro día entendí el motivo de las manifestaciones: eran un grupo de anarquistas
en protesta por la toma de gobierno de Enrique Peña Nieto. Todo cobro sentido
en ese momento.
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