Hace 15 años
Todos los días de aquel noviembre llegaba temprano para
preparar la mezcla y terminar antes. Si lo lograba era el may y podía verla.
Era la dueña de la casa. Tan bella, alta y con unos hermosos ojos color café
avellana. Ella visitaba la obra todos los viernes y todos los viernes en su
bolsa parecía una carta que decía lo hermosa que era.
Después de tanta costumbre me decidí escribirle en la nota
una dirección de un café en el cual podríamos platicar. Ese día fue normal
hasta que la vi.
Comenzamos a conversar de una forma tan natural. Note que su
hermoso cabello caía en su vestido. Se veía tan bonita que esos ojos me pedían
que la besara. Después de una hora nos despedimos sin antes intercambiar
números para seguir en contacto. Sentía que estaba hechizado.
En diciembre cada vez que visitaba la obra,yo me encontraba
repeyando las paredes de una casa casi lista. Ella me saludaba y el maestro se
burlaba de mí. Con solo saludarla alegraba mi día.
Navidad tuvo un sentido diferente. Aunque no había hablado
con ella sabía que la quería y eso me bastaba. Sabía que mi corazón estaba
con ella.
Año nuevo estaba próximo y las frías heladas calentaban más
mi corazón. Solo faltaban 2 días para volver a ver a la mujer de mis sueños.
Al fin llego el día deseado.
Caminando a la obra mi mente se perdía en ella. Empezamos a
trabajar y de pronto llego a ver cuánto le faltaba a su casa. La vi y la salude.
Me dijo que tenía que hablar conmigo. En mi poca experiencia sé que esas no son
buenas palabras. Nos citamos en el café de la primera cita y comenzó a hablarme de sus vacaciones, igualmente le conté
sobre las mías.
Y apareció.
Apareció un hombre
alto que llego a nuestra mesa. Me dijo que de eso me quería hablar, él era su
nuevo novio y que pronto se iban a comprometer.
Un balde agua fría cayó sobre mí. Me dijo que yo no era el indicado que tal vez en otro tiempo pero no en ese.
Solo sé que camine y no mire atrás.
Deje la obra al otro día.
Han pasado 15 años y hace poco pase por esa casa que con
mucho amor construí. Mire las luces encendidas y escuche risas. Sin duda es muy
feliz.
Hoy tengo mi propia constructora y una familia, pero a veces
recuerdo a esa bella mujer con los hermosos ojos cafés y aquel noviembre donde construí una hermosa casa donde soñé vivir.
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